Emocionada, no solo agradeció los consejos de Donato -quien le dio un “tip” clave para mejorar la textura de la masa-, sino que también compartió el detalle más íntimo de su jornada: “Enzo es muy creyente y me inculcó eso. Me dio este amuleto antes de venir y lo tuve conmigo mientras cocinaba”, contó mostrando el pequeño objeto frente a cámara.
El gesto no pasó desapercibido. En redes sociales, los fanáticos del futbolista y del programa celebraron la dulzura de la historia y destacaron la complicidad de la pareja, que mantiene una relación sólida a la distancia. “Que Germán me sonría ya es un montón”, dijo entre risas, dejando ver la emoción del momento y la importancia del apoyo de su entorno.
Lejos de improvisar su participación, Cervantes se había preparado con anticipación. En las semanas previas al estreno, compartió en sus redes varios videos en los que se la veía practicando recetas junto a su abuela, una figura clave en su vida personal y gastronómica. “Vine a la casa de la abuela a practicar un poco. ¿Cómo me ves?”, se la escucha decir en uno de los clips. La respuesta de su mentora fue tan espontánea como alentadora: “La veo muy bien, que viene muy bien”.
Entre risas y cariño, las dos mostraron su vínculo especial y su amor por la cocina, una preparación que ahora comienza a rendir frutos frente a millones de televidentes. “Está aprendiendo, pero un montón”, dice la abuela al final del video, anticipando lo que el público confirmaría días después: Valentina no solo llegó a MasterChef Celebrity para aprender, sino también para destacarse con una mezcla perfecta de ternura, esfuerzo y talento.