El ojo que todo lo ve explicó lo sucedido: "Hace muy pocas horas, pero muy pocas horas. Registré una charla entre Lola y Manuel, en uno de los dormitorios. No me gusta referirme de manera directa sobre el contenido de sus conversaciones. Pero en este caso debo hacerlo. Debido a la deliberación manifiesta con la que Lola intentó aconsejar y guiar en el juego a su compañero".
La sentencia fue clara: "No se trató de un descuido. Los consejos es información del afuera. Fue una intromisión ilícita en el corazón mismo de la competencia. Es evidente, Lola, procuraste maquillar como una inocente opinión la información alcanzada afuera".
El Big no dejó lugar a dudas sobre su decisión: "Me apena que hayas subestimado mi poder de observación y de análisis. Yo no me dejo engañar. Tampoco me va a temblar el pulso para tomar la decisión que corresponda".
Además de la expulsión de Lola, Manuel recibió un castigo adicional: fue enviado directamente a placa para la próxima nominación. La joven abandonó la casa por la puerta giratoria, pero antes se despidió de sus compañeros y, sobre todo, de Manu, su pareja dentro del reality, quien no pudo contener las lágrimas ante la partida.
La escena dejó un clima de tristeza y tensión, recordando que en Gran Hermano cada palabra tiene peso y que las reglas, cuando se rompen, pueden cambiar el rumbo del juego en cuestión de segundos.