Muñoz declaró que tiempo más tarde tomó conciencia que la relación fue netamente sexual, “limitada a las cuatro paredes de su casa, excepto por un par de viajes fuera de Buenos Aires. Incluso, cuando estábamos en su casa me obligaba a que no me acerque a la cocina en planta baja porque nos podía ver una vecina, y si salíamos a la piscina en el jardín, siempre teníamos que estar alejados para evitar que puedan vernos". Además lo acusó de haberle colocado en la nariz “una sustancia que se llama poper, mientras me convencía para tener sexo en el jacuzzi. Me desmayé..."
Marley declaró que “es un relato mentiroso, fantasioso y rápidamente comprobable. Es puramente una intensión económica. Mañana me pondré a disposición de la justicia y le pediré a mis abogados que lo denuncien penalmente”.