La cantante, conmovida, dudó unos instantes. "Si yo decido subirme ahí, qué pasa con la cena, con los votos, con todo eso", preguntó. La respuesta fue tajante: "Queda fuera de juego". Y entonces llegó la decisión definitiva: "Bueno, entonces sí, quiero irme. Te agradezco un montón, Gran Hermano por haberme dado esta posibilidad, pero no, no la estoy pasando bien, sinceramente no puedo".
Con lágrimas en los ojos, La Bomba se despidió de sus compañeros. "Los quiero mucho a todos, muchas gracias", dijo antes de atravesar la puerta giratoria.
Pero lo que parecía un cierre emotivo se transformó en un shock para los jugadores: al girar la puerta, apareció Solange Abraham, quien regresó al ritmo de “A quién le importa”. La escena desató euforia en algunos y tensión en otros.
Cinzia celebró con gritos y saltos de alegría, mientras Emanuel, Andrea del Boca, Brian Sarmiento y Yipio quedaron paralizados, incómodos ante el inesperado reingreso. La sorpresa fue total y dejó en claro que, en la casa más vigilada del país, nada está escrito y todo puede cambiar en cuestión de segundos.