“Mi salud no les importó y vendieron y compraron shows míos como si yo fuese un objeto de otro. Ignorando mis aclaraciones. Les encanta hacer leña del árbol caído. Lo necesitan para existir”, enfatizó enojada por aquellos con quien trabajaba antes de que pase todo esto. Además, explicó: “Hago saber que yo no realizo las contrataciones, ni recibo los pagos. Invito al supuesto “estafado” a publicar el contrato y con quien lo firmó, razón por la cual nada tengo que ver con la presunta denuncia que maliciosamente está circulando y que sólo tiende a dañar mi imagen”.
El mensaje de la artista en su defensa
Lejos de quedarse callada, la cantante siguió con su descargo y apuntó contra los que la critican. “Alguien que le avise a estos mamarrachos, que son el claro ejemplo de una persona que no acepta un no por respuesta, ya que todos los que están subidos al barco de está actitud maliciosa, son personas que me invitaron previamente a sus actividades, programas, y les dije que no, que ya vienen inventando e hiriéndome como si fuera un objeto de su autoría al cual pueden hacer y deshacer cuando no tienen de qué hablar, o cuando necesitan movimiento. Si quieren marketing paguen publicidad”, arremetió enojada con la prensa que difundió la versión de la presunta estafa.
“Los invito a reflexionar con cómo alimentan el amarillismo, consta con que una persona hable, me invente parejas, me invente sucesos inexistentes, para que una masividad de gente lo avale sin cuestionarse de dónde proviene (que claramente ya se quien es el progenitor de este chisme, pero no le voy a dar el gusto)”, contó sobre todo lo que estuvo pasando en las últimas horas y que la tiene como protagonista.
Por su parte, la cantante concluyó: “No es el primer evento de mentiras que me genera una violencia masiva recibida y no me gusta alimentar estas cosas, pero ya estoy zarpada que nos usen de blanco mediático para tener más visibilidad. Violencia es mentir, no nuestra música”, afirmó y cerró contundente: “Te apuñalan y actúan como si fueran ellos los que sangran. Todo tiene un límite”.