La aclaración siguió con un ejemplo concreto: “Aunque observo todo lo que pasa procuro no exponer aquellas situaciones que nada tienen que ver con el juego y que son de índole privada. Por ejemplo, cuando se están duchando, circunstancia en la que naturalmente tiene permitido no usar micrófono. ¿Está claro hasta ahí?”.
Pero lo más fuerte llegó después. El ojo reveló que un exparticipante había contado afuera de la casa que las duchas eran utilizadas como espacio para complotar y acordar votos. “Voy a decirles lo siguiente, y presten atención, esta casa dejará de tener momentos íntimos o privados, si la intención de ustedes es aprovecharlos para obtener ventajas en el juego”, lanzó, dejando a todos los jugadores helados.
La advertencia cerró con un tono firme y sin margen de duda: “Estaré prestando mucha atención. Que les quede absolutamente claro, no permitiré conductas tramposas. Están advertidos”.