Claro que Marley se encargó de recordarle a las dos mujeres el pedido público de Susana para que su nieta abandone su casa, y Lucía no dudó en disparar su chicana “Estoy durmiendo en un colchón acá porque me echaron”. Rápida de reflejos, Susana Giménez aclaró que hicieron un trato: “Yo le compré un departamento en Buenos Aires, que todavía no terminó de decorar, hace un año y no es que es enorme. Y necesitaba capital para poner... Entonces le dije ‘yo te doy todo esto, pero en casa no vivís” .
En tanto, la discusión volvió a girar en torno al desorden de la joven por lo el conductor intentó defender a Lucía justificando que él también es muy desordenado, pero la diva de los teléfonos fue implacable y desde su teléfono celular mostró el desorden del cuarto de su nieta. “No cuelga nada. La valija es como su placard: abre y va sacando y tirando”, la incineró. “Es que como no tengo casa... que me vaya, que no se qué, [entonces] no desarmo la valija”, se defendió Lucía.
Claro que después de los reclamos cruzados de nieta y abuela, Susana Giménez colaboró con la causa del recién inaugurado local de ropa (Lovely Denim) y le compró a su nieta un palazzo por la módica suma (para la conductora, claro) de 80 dólares. Y, pícara Lucía, como dijo no tener cambio le pidió que le deje el vuelto de propina.