“He tenido varios jefes complicados. Y más, por ser mujer. Es normal que te pasen cosas que no querés que te sucedan... Es horrible tener que decirlo, pero hay un código interno y sucede. Una nunca avala desde la conciencia, sino desde el miedo, la inseguridad... que está recién empezando”, reflexionó Chantal Abad. Y contó que conoce poco a Pablo Massey, denunciado públicamente por acoso por Trinidad Benedetti hace dos meses. “Es un mundo chiquito, pero no te puedo decir porque nunca trabajé con él ni tuve la oportunidad de compartir. No me sorprende la denuncia, como no me sorprende ninguna que me diga que si no se acuestan con el chef no les dan un trabajo. La cocina es un lugar machista. Está dominado por los hombres. Hay entrevistas de trabajo en las que si no está buena ‘que ni pase’”, aseguró la cocinera.
“El caso de Trini nos puso a todas a levantar la mano. A veces pienso, ‘hacía falta que pase esto, ¿por qué no hablamos antes?’”, contó sobre la causa contra Massey, que tuvo a muchas colegas acompañando a la denunciante. “Me han llegado a pegar en una cocina. Un francés totalmente pirado. Con una espátula en la cola, porque no estaba lo suficientemente erguida”, apuntó, y agregó que hay varones que no son machistas.
Entonces Rodrigo Lussich, conductor de Intrusos, le preguntó si le sorprendía que le dijeran a Germán Martitegui que es un maltratador. “No”, contestó sin dudar. “Entiendo el rol, es un formato que pide un malo y que a un malo hay que jugarlo. Pero hay límites en el respeto y hostigamiento al otro. A mí no me gusta”, aseguró Chantal. “A veces las líneas se van corriendo. Hay cosas que no me parecen divertidas”, contó, y dijo que Donato de Santis tiene otro perfil. Así como Dolli Irigoyen, que siempre fue seria, educada y correcta para corregir.
“Todavía no estamos lo suficientemente plantadas para salir sin ningún miedo. Para mí es fácil acá sentada en la televisión”, aseguró la cocinera en relación a las tantas mujeres que no tienen pantalla para exponer el tema. Y agregó: “Hay una élite. No se entra, no se toca y ‘nos cubrimos entre todos’. Yo sufrí mucho, me sentía insegura... ‘Será que no está bueno lo que hago’, pensaba”, relató Chantal, y sobre el momento actual de los cocineros, agregó: “Hay que bajar el copete. Somos cocineros, no somos rockstars. Así como hoy están allá arriba, mañana se caen”.