El testigo encubierto habló motivado por la recompensa
El brutal crimen del matrimonio Sillero se resolvió este jueves en la sala II de la Cámara Penal cuando se condenó a Sandro Javier Bordón a prisión perpetua. La situación se esclareció gracias a un testigo encubierto que en una charla casual, en la casa de una curandera, escuchó todos los detalles del crimen. El abogado del hombre, del cual no trascendió la identidad, aseguró que su defendido habló motivado por la recompensa de 500 mil pesos que se ofrecía a quien aportara datos sobre el crimen. "Por su situación económica es que decidió hablar como testigo encubierto", indicó el letrado.
