¿Pero qué sabe Daniel Golombek que nosotros no? Primero, sabe hablar con las estrellas. Nosotros las miramos y creemos que titilan. Pero lo que vemos es una distorsión de la luz al pasar por la atmósfera.Segundo, sabe la edad del universo. Según dice, unos 13.700 millones de años. Interminables. Todos, y ninguno, puesto que no se podrían poner ni en granos de arena, no podemos imaginarlos.Tercero, sabe que es improbable que el planeta Tierra, los humanos, y todos los seres vivos que existen en él seamos únicos en el universo. Tiene muchas maneras de explicarlo, pero una sola manera de mirarlo: a través de las imágenes que el Hubble envía desde hace 25 años.¿Y qué no sabe Daniel Golombek?No sabe lo que nosotros tampoco.No sabe los secretos que puede guardar el 95% desconocido del universo.No cree en Dios, ni puede explicarlo de una manera científica, ni siquiera como la fuerza generadora de la explosión que hace 13.700 millones de años creó el universo.Pero lo que sí sabe, y hace muy bien, es explicar.Con una paciencia y sencillez sorprendentes pudo hablarme de su libro, El telescopio de las estrellas, en donde recopila su experiencia en el proyecto Hubble, en una pedregosa conversación telefónica en la que los ruidos se podían contar por millones, como las constelaciones.
–¿Cómo ingresó a trabajar en el proyecto para poner en órbita el telescopio Hubble?–Ingresé seis años antes de que eso ocurriera, y lo hice trabajando en el instituto.
–¿De qué manera funciona el telescopio?–Se comanda a distancia a través de dos computadoras: una que maneja el observatorio como satélite, y otra hace lo propio con los instrumentos.
–¿Logran arreglar alguna falla que pueda producirse?–Muchas veces ha habido problemas y lo que se hace es lo mismo que uno haría con un computador personal: resetearlo. Sin embargo, existen fallas de hardware y para solucionarlas hay que viajar al espacio. Para ello astronautas preparados para el S.O.S. fuera de la atmósfera se alistan para partir a las denominadas “misiones de servicio”. Se trata de viajes espaciales con tripulación que se efectúan para practicar mejoras sustanciales en el funcionamiento del telescopio.
– ¿Cómo se realizan esas misiones?–Siete astronautas viajan en el transbordador, y durante ocho horas, por cinco días, cambian plaquetas en el exterior del telescopio o lo que sea necesario.
–¿Cuántos viajes de este tipo se han efectuado?–Desde que el trasbordador está en órbita se han llevado adelante cinco misiones de servicio, que son las que mantienen en buen estado, aun después de 25 años, al Hubble.
–¿Cuál es la ventaja de que un telescopio tome imágenes fuera de la Tierra?–La ventaja se encuentra, sobre todo, en la nitidez de las imágenes: debido a que no interfieren los gases de la atmósfera, se pueden obtener fotos más claras de las estrellas. Además, debido a la falta de fenómenos atmosféricos, el telescopio es muy estable, una vez que apunta a un objeto.
–¿Quién decide qué es lo que se va a investigar con el telescopio?
–Esto es muy interesante, porque cada año se hace una especie de “llamado a licitación” dentro de la comunidad científica. Se estudia qué ideas tienen los científicos para usar el telescopio y los interesados nos mandan propuestas acerca de cómo responder una pregunta científica.
–¿Cuántas de estas investigaciones llegan a realizarse?–Aproximadamente una de cada diez, hay que tener en cuenta que no todas las investigaciones son posibles a través del Hubble. Por ejemplo, si alguien quiere estudiar el planeta Mercurio, no puede hacerlo porque el telescopio no puede tomar imágenes muy nítidas muy cercanas al Sol.
–¿Qué conclusiones científicas se han podido obtener a través del Hubble que antes no se tenían?– Entre otras cosas, hay un planeta menos (Plutón). A través de las imágenes del Hubble se produjo la democión de Plutón (es decir, perdió su condición de planeta), desde setiembre del 2006, cuando la comunidad científica comenzó a considerarlo el asteroide 134.340.
–¿Cuáles de estos descubrimientos hicieron los mayores aportes a la ciencia?–Algunos provocaron que se reescribieran los libros de astronomía: uno de ellos es que el universo se está acelerando, a esa conclusión no se había arribado antes del Hubble. Por otro lado, se comprobó la existencia de agujeros negros en todas las galaxias. Se descubrió haciendo una observación del campo profundo de millones de galaxias. (A esta altura, Daniel Golombek hace un paréntesis, y me explica, como a una niña de seis años qué es un agujero negro). Un agujero negro es, esencialmente, el colapso de la materia, cuando ya se acaba el combustible que tiene una estrella, en su interior existe una alta concentración de masa, esto crea un centro de gravitación del cual ninguna materia puede escapar.
–¿Se podría simplificar diciendo que un agujero negro es una estrella que se muere?–Podría ser, pero no es exactamente eso. Las estrellas solas se transforman en otras cosas.Mientras lo escucho, en mi cabeza resuena la estrofa de una canción de Jorge Drexler No dejaremos huellas, sólo polvo de estrellas.
–¿Se puede calcular cuándo va a desaparecer el universo, si es que eso es posible?–Esto se está debatiendo, es decir, está en discusión cuándo va a desaparecer, si va a terminar todo en algo que se comprima o se va a seguir expandiendo para siempre. Pero el por qué ocurre esto aún no se sabe.
–¿Se puede determinar hasta cuándo va a existir nuestro planeta? –Esto sí se puede saber. Actualmente, el Sol está en su edad madura –5.000 millones de años– cuando se acabe el combustible se va a expandir, tanto que va a llegar más allá de la órbita de la Tierra. Ese será el final del planeta.
– ¿Hay posibilidades de que exista algún tipo de vida en otros planetas?–Sí, es muy probable. Hay 2 mil sistemas planetarios parecidos al nuestro, con estrellas cercanas similares al Sol, ni cerca ni lejos de la fuente de luz y calor, en su interior hay volcanes; podría existir en ellos agua líquida, que albergue algún tipo de vida. No hay ninguna comprobación a pesar de lo avanzado de estos aparatos, no se puede comprobar si hay ozono –si hubiera ozono habría fotosíntesis–. Pero es probable que se descubra en algún momento.
– ¿Habrá en el futuro telescopios de mayor tecnología como para que esto se vea?–De hecho, ya hay aparatos que tienen como objetivo buscar este tipo de planetas, uno en particular que se llama Kepler. El próximo telescopio que le va a seguir al Hubble, es un poco más poderoso, se llamará Weeb y se pondrá en órbita en el 2018.
–Como científico ¿no se angustia por lo que me cuenta porque nos pone a los seres humanos en un lugar de pequeñez absoluta?–Es al revés, lo que vamos descubriendo no me da miedo ni angustia, tanto yo como mis ex colegas astrónomos, los ingenieros, el personal administrativo creíamos en que estar allí era un privilegio casi mágico. Que una cosa así pueda haber producido un resultado y cambiar los paradigmas de lo que estábamos pensando es un maravilloso antecedente.
–¿A través de todo lo que ha aprendido, podría explicar la existencia de Dios?–No, esa pregunta es imposible de contestar.
–¿Usted tiene alguna creencia?–Creo en el hombre.–Me permito agregar: y en la luz de las estrellas, aunque las vemos miles de años después de que hayan muerto.