Según trascendió, el adolescente había realizado consultas relacionadas con la posibilidad de concretar un ataque armado dentro de su establecimiento educativo. La información fue derivada a la Argentina y un fiscal subrogante ordenó avanzar con medidas judiciales.
El 28 de agosto se realizó un allanamiento en la vivienda del menor, donde fueron secuestrados distintos elementos que ahora forman parte de la investigación.
Por el momento, el adolescente permanece en su casa junto a sus padres mientras continúa la causa.
El episodio de Quilmes se conoció en medio de una serie de alertas similares detectadas durante las últimas semanas. Según la información difundida, hubo al menos diez casos en distintos puntos de la Argentina, desde Jujuy hasta Río Negro.
La investigación también alcanzó a plataformas utilizadas habitualmente por adolescentes para comunicarse y jugar en línea. En ese contexto, organismos de seguridad detectaron conversaciones vinculadas con posibles ataques contra establecimientos educativos.
Las autoridades mantienen bajo reserva buena parte de los mecanismos técnicos utilizados para detectar estas situaciones. El objetivo es identificar señales de riesgo antes de que una amenaza pueda transformarse en un hecho concreto.
En el caso de Quilmes, la intervención se produjo antes de que se concretara cualquier ataque y ahora la Justicia deberá determinar qué alcance tenía el supuesto plan y qué elementos respaldan las sospechas surgidas a partir de la alerta.