Porqué razón esperamos resultados diferentes si actuamos siempre de la misma manera, que obstinación por esperar siempre un milagro que nos salve. Un milagro en el fútbol, en la economía y en nuestra incapacidad permanente para parecernos a un equipo. Esa cualidad de marcar que siempre la culpa la tiene otro, sin darnos cuenta que al no hacernos cargo lo único que hipotecamos es nuestro presente y ni qué decir del futuro.
La única verdad es la realidad, y esa es una frase tan contundente como cierta. Podremos buscar y encontrar mil excusas para justificar errores, equivocaciones u omisiones; y al encontrarlas lo único que haremos, una vez más, es transitar en el mismo trayecto repetitivo e insípido que nos mantiene en punto muerto.
Nuestra desesperación ahora está en que el martes el equipo de futbol le gane a Nigeria y que estire de esta manera la sentencia de muerte; y además que Croacia le gane a Islandia para que resurja la absurda esperanza de un equipo que no es y hace mucho tiempo que no logra ser. Más allá de los resultados, nos guste o no, la Argentina en la cancha es el fiel reflejo de sí misma, esperamos un mesías que nos salve de todo absolutamente y que por arte de magia las cosas cambien y nos suban al carro de los triunfadores. Eso es lo único que nos importa ganar a como dé lugar, no importa de qué manera, si ganamos está todo bien.
No soy ninguna innovadora al decir que aunque Argentina gane y pase de ronda, cuestión que sería fruto de una inmensa suerte no de pericia, el rendimiento de los jugadores y la lectura de juego son erradas y no se condicen con la enorme inversión que se ha puesto en esa empresa. Un párrafo aparte merece la dirigencia; que ahora tendrá la gran oportunidad de demostrar su condición de mando. Ir de banquina a banquina a cualquier conductor le significa un riesgo, es sencillamente esperar a estrellarse y eso es lo que nos está ocurriendo.
Cualquier parecido con nuestra vida real no es pura coincidencia, estamos mostrando al mundo lo que somos, así auténticos... y verlo en una cancha de futbol es lo que nos duele.
El martes tendremos una nueva cita en Rusia y allí veremos otra vez lo mismo, eso que creemos se resolvió ya con una discusión en el vestuario y que por haberse desahogado los jugadores la romperán en la cancha y harán muchos goles. Creemos que por fin la magia de Messi aparecerá, remontará y sentenciará un liderazgo que no tiene. Desconocidos estarán en una cancha y solo por obra de la casualidad o de la buena fortuna podrán vencer. Lo único que harán es alargar la agonía de un veredicto inapelable. Es momento de darnos cuenta, que todo lo que nos pasa es fruto de lo que somos; hasta donde queremos llegar para sentir el porrazo.