En 2011, un informe del departamento de industrias primarias, parques, agua y ambiente de Tasmania sugería en efecto que la introducción de los demonios de Tasmania habría tenido “un impacto negativo sobre las pequeñas colonias de pingüinos y pájaros marinos presentes en la isla de Maria”.
Los demonios de Tasmania en estado salvaje desaparecieron de la parte continental de Australia hace unos 3.000 años. Pero grupos conservacionistas indicaron que ejemplares de estos marsupiales reintroducidos se han reproducido en estado natural, lo que genera esperanzas de que sea exitoso el esfuerzo para su preservación.
Aussie Ark y otros grupos conservacionistas revelaron que siete de estos mamíferos carnívoros nacieron hace unos días en una reserva salvaje de 400 hectáreas en Barrington Tops, al norte de Sídney.
Los demonios de Tasmania pesan hasta 8 kg y tienen pelaje negro o marrón, se alimentan de otros animales de su entorno o de cadáveres y por lo general no son peligrosos para los humanos. En Australia continental se especula con que fueron exterminados por manadas de dingos, perros salvajes, hace unos 3.000 años.