Cómo lavar y limpiar los puerros
Antes de introducirlos en nuestras recetas, es primordial que esta hortaliza esté completamente limpia. Para un buen resultado, los expertos aconsejan retirar o cortar la raíz. Cuando lo has cortado, también a lo largo, colócalo en un recipiente con agua fría y, con tus manos, remueve para agitar el agua y eliminar todo tipo de suciedad.
Los puerros frescos deben almacenarse en el frigorífico sin lavar y sin cortar. Además, si los envuelves en una bolsa de plástico o papel de cocina los ayudará a retener la humedad y conservar la frescura entre una y dos semanas. Si, por el contrario, se quieren guardar por más tiempo, la mejor opción es congelarlos, lavándolos bien, picándolos y secándolos antes de guardarlos en la nevera o congelador.