Qué es el “triple knockout”
El procedimiento se basó en la desactivación de tres genes vinculados con la respuesta inmune que provoca el rechazo de órganos de origen animal. Esa reacción puede destruir el tejido trasplantado en pocos minutos, por lo que constituye una de las principales barreras para el desarrollo de xenotrasplantes.
El equipo de la UNSAM, liderado por Adrián Mutto, estuvo a cargo de la etapa de clonación molecular y de edición génica. A partir de células modificadas, logró generar embriones con tres genes desactivados. Luego, el equipo de Veterinaria de la UBA asumió la preparación de la cerda receptora, la intervención quirúrgica, el control de la gestación y el parto.
En la etapa realizada en la UBA, los embriones modificados fueron implantados mediante una técnica quirúrgica. A diferencia de una inseminación artificial convencional, donde los espermatozoides fecundan óvulos dentro del animal, en este caso se colocaron embriones ya fecundados y modificados en laboratorio.
“Somos los responsables del mantenimiento de la gestación y el parto, es decir, somos el eslabón final del proyecto, pero también el inicio de la etapa de crianza de los lechones”, explicó Marcelo Acerbo, veterinario especialista en reproducción porcina, profesor de la Facultad de Veterinaria de la UBA y responsable de inducir y sincronizar el celo de la cerda.
Durante la laparotomía, los cirujanos de la UBA implantaron hasta 120 embriones por cirugía. El procedimiento se realizó a través de la bolsa ovárica y el oviducto, el conducto natural que conecta el ovario con el útero. Esa estrategia evitó incisiones o punciones directas sobre el útero, de acuerdo con la explicación de Guadalupe Álvarez, veterinaria especialista en cirugía de grandes animales.
El equipo también ajustó la edad embrionaria para que coincidiera con las condiciones del útero receptor. A esa tarea se sumó el trabajo de anestesiología veterinaria, a cargo de Pablo Otero, con protocolos destinados a reducir el impacto farmacológico sobre la cerda y sobre el proceso de implantación.
Cuántas personas esperan un trasplante de órganos
El trabajo se da en un contexto de demanda de órganos para trasplante. De acuerdo con el INCUCAI, más de 7 mil personas necesitan un trasplante urgente en Argentina. En lo que va de 2026 se realizaron alrededor de 900 trasplantes en el país y la cantidad de donantes es de 9 personas por cada millón de habitantes.
Frente a esa situación, los equipos científicos exploran alternativas como el xenotrasplante, que consiste en trasplantar células, tejidos u órganos animales a seres humanos. El cerdo es uno de los candidatos utilizados en investigación por sus similitudes anatómicas y fisiológicas con las personas y por su velocidad reproductiva.
Los antecedentes y el futuro de los xenotrasplantes en Argentina
La Facultad de Veterinaria de la UBA ya había realizado en 2024 procedimientos similares junto a un equipo de la Facultad de Agronomía de la misma universidad. En aquel caso se trabajó con embriones no clonados y con menos modificaciones genéticas, pero la investigación no continuó por falta de financiamiento.
UBA
El proyecto tiene ahora dos cerdas preñadas con nuevos clones en desarrollo. Además, el plan prevé obtener cinco clones más para fines de junio. La siguiente etapa será incorporar nuevas modificaciones genéticas, conocidas como knock-in. El grupo de la UNSAM sumará siete genes para mejorar la compatibilidad de los órganos porcinos con el organismo humano receptor.
Acerbo explicó que esa etapa incluirá el bloqueo de hormonas de crecimiento para adaptar el tamaño de órganos como el hígado o el corazón porcino, ya que en animales adultos de más de 200 kilos pueden exceder la capacidad del cuerpo humano.
Cuando se obtengan perfiles genéticos definitivos, el objetivo será cruzar de forma natural ejemplares machos y hembras clonados. Si las modificaciones quedan estabilizadas en el genoma, la descendencia heredará esas ediciones.
El nacimiento del primer cerdo abre una etapa de investigación que demandará varios años. Antes de cualquier prueba con humanos, el INCUCAI deberá certificar, mediante estudios preclínicos, que los órganos de origen porcino no desencadenan rechazo. Según la Organización Mundial de la Salud, hoy se cubre cerca del 10% de la demanda mundial de órganos.