“Antes de dejar que mi vello creciera, sentía que había opciones extremadamente limitadas sobre cómo se suponía que debían verse las mujeres. En comparación con los hombres, se espera que gastemos mucho más tiempo y dinero en nuestra apariencia solo para ser considerados visualmente aceptables en la sociedad, especialmente cuando estás en espacios públicos”, dijo, en diálogo con el New York Post
Continuando, se refirió a la exigencia social que hay en este ámbito para con las mujeres, algo que no se da con los varones, siendo estas prácticas menos comunes de ver. “Si un hombre no se afeita y no se depila las cejas, nadie se da cuenta ni comenta y no es nada fuera de lo común. Solía no sentirme cómoda al salir a la calle a menos que mis cejas fueran de tamaño pequeño, y no iba al gimnasio a menos que mis piernas estuvieran bien afeitadas. Ahora, opté por centrarme en las tareas y metas que necesito haber hecho y menos en cómo me veo mientras las hago y si le gusta o no a la gente”, sostuvo.
“Antes de dejar que mi vello creciera, sentía que había opciones extremadamente limitadas sobre cómo se suponía que debían verse las mujeres. En comparación con los hombres, se espera que gastemos mucho más tiempo y dinero en nuestra apariencia solo para ser considerados visualmente aceptables en la sociedad, especialmente cuando estás en espacios públicos”, dijo, en diálogo con el New York Post
Continuando, se refirió a la exigencia social que hay en este ámbito para con las mujeres, algo que no se da con los varones, siendo estas prácticas menos comunes de ver. “Si un hombre no se afeita y no se depila las cejas, nadie se da cuenta ni comenta y no es nada fuera de lo común. Solía no sentirme cómoda al salir a la calle a menos que mis cejas fueran de tamaño pequeño, y no iba al gimnasio a menos que mis piernas estuvieran bien afeitadas. Ahora, opté por centrarme en las tareas y metas que necesito haber hecho y menos en cómo me veo mientras las hago y si le gusta o no a la gente”, sostuvo.
En ese marco, ella afirmó que aceptar su vello facial ha aumentado su confianza y autoestima y no le molesta en absoluto lo que otras personas piensen de su apariencia. “Mi decisión me ha ayudado a ser más abierta y creativa visualmente y a tener más coraje. Creo que deberías hacer lo que quieras hacer. Quiero transmitir el mensaje de que todos somos diferentes y está bien. Todas las personas, independientemente de su género, deberían tener derecho a hacer lo que quieran con su apariencia. No me importa lo que digan los demás”, concluyó.