Al principio, probó con Paint, según cuenta, pero era demasiado complejo, lo intentó con Word pero era demasiado caótico. Así que optó por el clásico Microsoft Excel, desde entonces ha pintado centenares de cuadros, la mayor parte de ellos centrados en los paisajes de Japón y en sus costumbres y tradiciones.
¿Cómo lo hace?
Su técnica es su secreto, claro, pero hay algunos trucos que sí han salido a la luz gracias a su especial talento. El principal es la utilización de figuras, vectores y degradados, herramienta que le permite dibujar hojas de colores otoñales y cisnes de aspecto señorial.
La sencilla función de relleno y el carácter estable de las casillas de Excel, modificables y virtualmente infinitas, hicieron el resto.
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El método que sorprende a todos.
Seis años después de comenzar su viaje de arte con Microsoft Excel, Horiuchi se postuló a un concurso de arte Excel Authoshape y ganó el gran premio. Fue entonces cuando comenzó a recibir cada vez más atención de la gente por sus habilidades artísticas.
Hoy, los cuadros de Horiuchi son auténticas obras pictóricas: el grado de detalle, las capas de colores, la viveza de las imágenes retratadas y la tranquilidad que transmiten son algunas de sus principales virtudes.
Por supuesto, muchos de estos lienzos han sido impresos y expuestos, y él mismo los guarda en su casa, aunque algunas de sus obras incluso han sido adquiridas por el Museo de Arte de Gunma.
El ejemplo de Horiuchi ha resultado inspirador para mucha gente. Él muestra que todo es posible si te lo propones y que todos deberíamos seguir aprendiendo cosas nuevas a medida que envejecemos.
Fuente: intriper