Se calcula que tiene alrededor de 1,35 veces la masa del Sol, pero solo 4.280 kilómetros de diámetro. Su masa está al borde del máximo que puede tener una enana blanca antes de volverse tan inestable que explote en una supernova.
Junto con su equipo, Caiazzo determinó que la enana blanca es el producto de la fusión de dos enanas blancas más pequeñas.
Además, los científicos sugieren que la enana blanca fusionada puede ser lo suficientemente masiva como para evolucionar hacia una estrella muerta rica en neutrones, o estrella de neutrones, que se forma normalmente cuando una estrella mucho más masiva que nuestro Sol explota en una supernova.
"Esto es muy especulativo, pero es posible que la enana blanca sea lo suficientemente masiva como para seguir colapsando hasta convertirse en una estrella de neutrones", sugirió Caiazzo, autora principal del nuevo estudio, publicado en la revista Nature.
"Es tan masiva y densa que, en su núcleo, los electrones están siendo capturados por los protones de los núcleos para formar neutrones. Como la presión de los electrones empuja contra la fuerza de la gravedad, manteniendo la estrella intacta, el núcleo colapsa cuando se elimina un número suficientemente grande de electrones", explicó.