Ya en 2020, los expertos apodaron a un grupo de orcas como «las Gladys», si bien no se trata de las mismas que han protagonizado los incidentes en el Estrecho.
En estos últimos casos, algunos navegantes han descrito a Gladys atacando el barco mientras las orcas más pequeñas la imitan. En otras interacciones, en cambio, se mantenía a cierta distancia mientras dos cetáceos más pequeños realizaban las acometidas.
Los expertos desconocen si se trata de uno de los juegos por los que las orcas grandes enseñan a las más jóvenes a cazar o si obedece a una reacción de autodefensa por un episodio traumático vivido con una embarcación.
En este sentido, algunos científicos también sugieren que este tipo de comportamientos podrían estar relacionados con la escasez de alimentos que enfrentan los mamíferos por la pesca de arrastre (se alimentan de atún), o bien con la reanudación de las actividades náuticas habituales después de la pandemia, algo que las habría perturbado.
Esta misma semana, el Gobierno ha comenzado un plan de monitorización por satélite para vigilar sus movimientos y tratar de evitar, con ello, cualquier tipo de encuentro con veleros.