La fibra, una parte esencial de los garbanzos, contribuye al buen funcionamiento del sistema digestivo. Favorece el movimiento intestinal y puede prevenir el estreñimiento. Además, la fibra soluble juega un rol en la disminución de los niveles de colesterol en sangre y en la prevención de enfermedades cardiovasculares.
Otro de los aspectos más relevantes de los garbanzos es su contenido de vitaminas y minerales. Son una fuente notable de ácido fólico, necesario para la formación de células sanguíneas nuevas y vitales durante el embarazo. Este alimento también aporta hierro, que es crucial para la prevención de la anemia, y el magnesio, que participa en numerosas reacciones bioquímicas en el cuerpo, incluyendo la producción de energía y el mantenimiento del sistema nervioso.
En términos de antioxidantes, los garbanzos son una fuente de saponinas y taninos, compuestos que han demostrado ejercer efectos protectores contra el desarrollo de ciertas enfermedades, incluyendo el cáncer. Los antioxidantes neutralizan los radicales libres, potencialmente dañinos, que se producen naturalmente en el cuerpo y pueden contribuir al envejecimiento y a enfermedades crónicas.
Los garbanzos también contienen fitoquímicos, como los isoflavonoides, que se estudian por su posible papel en la disminución del riesgo de enfermedades hormonales. Estas sustancias podrían interactuar con los receptores de estrógenos en el cuerpo, ofreciendo posibles beneficios protectores.
Cómo evitar los gases de las legumbres
Las legumbres son uno de los platos esenciales que debemos comer de manera regular, pues, como vemos, sus beneficios para la salud son múltiples, además de ser uno de los alimentos básicos en la dieta mediterránea. Desde la cocina, los garbanzos ofrecen un amplio rango de posibilidades, ya que se pueden consumir frescos o en su forma más común: secos o en conserva. Sin embargo, muchas personas evitan comerlas porque les produce demasiado gases. Estos son algunos de los trucos para evitarlos:
- Ponerlos a remojo la noche anterior.
- Siempre que se pueda, quitarles la piel.
- Romper el hervor mientras se están cociendo.
- Cocinarlos con especias como, romero, laurel, jengibre, comino…
- Echar una cucharada de bicarbonato de sodio durante la cocción.
- Evitar cocinarlas con productos grasos como chorizos, morcillas, tocino, etc.
- Ingerir los garbanzos en purés ya que los azúcares se descomponen y se digieren mejor.