Una herramienta para todas las selecciones
Entre las principales innovaciones aparece Football AI Pro, un sistema desarrollado por FIFA junto a Lenovo que permite a las selecciones acceder a análisis tácticos avanzados y estudios estadísticos de sus rivales.
La plataforma procesa cientos de millones de datos históricos y genera informes en distintos formatos, incluyendo videos, gráficos y reconstrucciones tridimensionales de jugadas. El objetivo de FIFA es reducir la brecha tecnológica entre las potencias futbolísticas y los equipos con menores recursos, brindando acceso a herramientas de análisis de última generación.
Incluso algunas selecciones, como Argentina, incorporaron sistemas de inteligencia artificial para optimizar la evaluación de rendimientos y acelerar el procesamiento de información estadística.
Uno de los cambios más visibles se encuentra en el arbitraje. La FIFA implementó una versión más avanzada del sistema de detección semiautomática del fuera de juego, que combina inteligencia artificial, sensores y cámaras de alta precisión.
Cada estadio cuenta con 12 cámaras especializadas que rastrean en tiempo real 29 puntos corporales de cada futbolista, generando información a una velocidad de 50 capturas por segundo.
Además, todos los jugadores fueron escaneados previamente para crear modelos digitales tridimensionales capaces de reproducir con exactitud sus movimientos dentro del campo de juego.
Embed - Lenovo AI-powered football intelligence at global scale
La tecnología no se limita a los futbolistas. El balón oficial del torneo incorpora un sensor de medición inercial capaz de transmitir 500 señales por segundo, permitiendo identificar con precisión el instante exacto en que se produce cada contacto.
La combinación de esta información con los sistemas de inteligencia artificial permite reducir considerablemente los tiempos de revisión del VAR y agilizar las decisiones arbitrales.
Una experiencia diferente para los hinchas
La tecnología también modificó la manera en que los aficionados viven el Mundial. En varias sedes se habilitaron herramientas de realidad aumentada que permiten acceder a estadísticas y datos en tiempo real directamente desde teléfonos móviles.
Además, en México se implementó un asistente virtual denominado "Xoli", desarrollado sobre WhatsApp, que brinda información sobre transporte, gastronomía, alojamiento y actividades turísticas vinculadas al torneo.
Otro de los aspectos donde la inteligencia artificial ganó protagonismo es la seguridad. Las 16 sedes mundialistas incorporaron sistemas biométricos de reconocimiento facial para agilizar los ingresos y reforzar los controles de acceso.
Paralelamente, FIFA utiliza herramientas automatizadas para monitorear redes sociales y detectar publicaciones discriminatorias, violentas o abusivas dirigidas a futbolistas, selecciones o autoridades del torneo.
Los cuestionamientos a la nueva tecnología
La expansión de la inteligencia artificial también abrió debates. Uno de los puntos más cuestionados es el sistema de precios dinámicos utilizado para la venta de entradas. A través de algoritmos que analizan la demanda en tiempo real, los valores pueden variar de manera similar a lo que ocurre con los pasajes aéreos o las reservas hoteleras.
Especialistas advirtieron que este mecanismo puede profundizar desigualdades y dificultar el acceso a determinados partidos para los sectores con menor poder adquisitivo.
A esto se suman las preocupaciones vinculadas a la ciberseguridad. La enorme cantidad de sistemas interconectados convierte al Mundial en un objetivo atractivo para potenciales ataques informáticos.
Un Mundial construido sobre datos
La dimensión tecnológica del torneo alcanza cifras inéditas. Cada encuentro genera más de 150 millones de puntos de datos, provenientes de cámaras inteligentes, sensores en la pelota, sistemas de seguimiento de jugadores y plataformas digitales utilizadas por los hinchas.
Toda esa información alimenta modelos de inteligencia artificial que permiten reconstruir partidos completos en tres dimensiones, elaborar estadísticas avanzadas y ofrecer nuevas experiencias audiovisuales para las transmisiones.
Incluso las imágenes captadas por las cámaras corporales de los árbitros son procesadas mediante algoritmos para mejorar la estabilidad y calidad visual de las secuencias.
La irrupción de la inteligencia artificial promete mejorar la precisión de las decisiones arbitrales, optimizar el trabajo de los cuerpos técnicos y enriquecer la experiencia de los espectadores. Sin embargo, más allá de los avances tecnológicos, el fútbol sigue conservando un componente imposible de medir mediante algoritmos: la emoción.
Por más sofisticados que sean los sistemas de análisis, ninguna inteligencia artificial puede anticipar una sorpresa deportiva, una remontada inesperada o la explosión de una tribuna tras un gol decisivo. Esa incertidumbre continúa siendo el corazón del juego y el principal atractivo de un deporte que, incluso en su era más tecnológica, sigue dependiendo de las personas.