Un meta-análisis publicado en PubMed que sintetizó datos de 15 ensayos clínicos con 1.351 participantes identificó que yoga, tai chi y qigong —disciplinas que combinan posturas corporales, respiración controlada y atención sostenida— registraron los mayores efectos sobre la reducción de la ansiedad. El trabajo también detectó resultados positivos en el entrenamiento aeróbico y en el de fuerza, aunque las prácticas que integran movimiento corporal con regulación de la respiración y del registro mental quedaron mejor posicionadas.)
Dentro del grupo de prácticas cuerpo-mente se ubican el yoga, el tai chi —sistema de movimientos suaves y fluidos de origen chino— y el qigong —técnica de respiración, concentración y movimientos lentos también proveniente de la tradición china—. Las tres disciplinas comparten una estructura similar: secuencias de movimiento reguladas, trabajo activo sobre la respiración y un componente de atención dirigida al cuerpo.
Ese mejor desempeño no responde a un solo factor. El análisis apunta a una combinación de elementos: hay movimiento físico, pero también un trabajo sostenido sobre la respiración, la atención y la percepción corporal. Al incorporar ese componente de registro mental, estas modalidades ofrecen una vía distinta a la de los ejercicios centrados exclusivamente en el esfuerzo cardiovascular o muscular.
Otro elemento que se repite en la evidencia es la importancia de la regularidad. Los beneficios no se asocian a una práctica aislada, sino a la incorporación del ejercicio dentro de una rutina sostenida, con frecuencia semanal y continuidad en el tiempo. Las sesiones de 60 minutos o más, con una frecuencia de al menos tres veces por semana, concentran los mejores resultados en los estudios comparativos.
El aeróbico y la fuerza también conservan respaldo
Que los ejercicios cuerpo-mente queden mejor posicionados en varios análisis no significa que el resto de las actividades pierda valor. El ejercicio aeróbico —como correr, nadar, pedalear o caminar a ritmo intenso— y el entrenamiento de fuerza —trabajo con cargas o resistencia muscular— también muestran resultados favorables y conservan respaldo dentro de la literatura científica.
Un meta-análisis de 32 ensayos clínicos con 3.243 participantes, publicado en el International Journal of Mental Health Nursing, confirmó que tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza —por separado o combinados— reducen los síntomas de ansiedad en personas con diagnóstico clínico, con un tamaño de efecto moderado (diferencia de medias estandarizada de −0,66).
Un meta-análisis bayesiano publicado en 2025 sobre tai chi en adultos mayores estableció una dosis óptima de entre 500 y 700 MET-minutos por semana —el equivalente a unas tres sesiones semanales de 60 minutos— como umbral a partir del cual los efectos sobre la ansiedad y el estado de ánimo resultan clínicamente significativos.