Un impacto directo en el bienestar físico y mental
Sumar pasos a la rutina diaria genera efectos positivos que van mucho más allá de la quema calórica. Entre sus ventajas más destacadas, la caminata ayuda a prevenir el deterioro del hipocampo y optimiza los procesos cognitivos.
Además, previene el desarrollo de la diabetes tipo 2 y favorece el tránsito intestinal contra el estreñimiento.
Otro beneficio que aporta es que estimula el buen estado de ánimo, alivia tensiones y favorece un sueño más reparador.
La exposición moderada al sol eleva los niveles de vitamina D, al tiempo que contribuye a corregir la postura corporal y disminuir la inflamación.
Al tratarse de un ejercicio de intensidad moderada que no exige equipamiento sofisticado ni indumentaria técnica costosa, resulta ideal para personas de cualquier franja etaria. Sin embargo, para que esta práctica tenga un verdadero impacto en la salud, no basta con dar un paseo distraído.
Según detalla la entrenadora y nutricionista Blanca Pombal, existen parámetros concretos para transformar una caminata convencional en un entrenamiento efectivo:
Se debe completar un bloque continuo de al menos 30 minutos sin interrupciones.
Mantener una marcha fluida y constante, manteniendo una velocidad aproximada de 5 km/h.