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Beneficios para el organismo si dejamos de comer 3 horas antes de dormir

El ayuno alineado con el sueño que respeta el ritmo circadiano mejora notablemente la salud cardiometabólica sobre todo en personas que ya pasaron los 40 años.

Cada vez existen más evidencias de que, además de la calidad de la dieta, es sumamente importante el momento en el que ingerimos los alimentos.

El ritmo circadiano, el ciclo natural de sueño-vigilia, desempeña un papel fundamental en la regulación de la función cardiovascular y metabólica de las personas y mantenerlo sincronizado debe convertirse en una prioridad.

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Una salud cardiometabólica deficiente aumenta el riesgo de padecer enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, enfermedad del hígado graso no alcohólico y enfermedades cardiovasculares.

De ahí que exista un interés no menor en buscar pequeñas intervenciones que sean fácilmente implementables y que induzcan notables resultados.

Ahora, una nueva investigación de la Northwestern University (Illinois, Estados Unidos) sugiere que sincronizar el ayuno nocturno con el ciclo natural de sueño-vigilia de una persona podría mejorar notablemente su salud.

Los resultados del trabajo, publicados en Arteriosclerosis, Thrombosis, and Vascular Biology, revelan que los adultos de mediana edad y mayores con un riesgo elevado de padecer enfermedades cardiometabólicas se benefician del hecho de no comer y atenuar las luces durante tres horas antes de irse a dormir.

Los cambios y las mejoras

Estos cambios dieron lugar a mejoras cuantificables en los marcadores cardíacos y metabólicos durante el sueño y a lo largo del día siguiente. “Sincronizar nuestro periodo de ayuno con los ritmos naturales de vigilia y sueño del cuerpo puede mejorar la coordinación entre el corazón, el metabolismo y el sueño, que trabajan conjuntamente para proteger la salud cardiovascular”, explica la Dra. Daniela Grimaldi, autora principal del estudio.

“No solo es importante la cantidad y el tipo de alimentos que se ingieren”, añade por su parte la Dra. Phyllis Zee, directora del Centro de Medicina Circadiana y del Sueño de la Facultad de Medicina de la universidad, quien añade: “También es relevante el momento en que se come en relación con el sueño para obtener los beneficios fisiológicos de la alimentación con restricción horaria”.

Así, los investigadores creen que vincular la alimentación con restricción horaria al período de sueño puede ser un enfoque no farmacológico realista y accesible, especialmente para los adultos de mediana edad y mayores que se enfrentan a un mayor riesgo cardiometabólico.

Mejoras en la presión arterial, la frecuencia cardíaca y el azúcar en sangre

Según el estudio, quienes dejaron de comer tres horas antes de acostarse y prolongaron el ayuno nocturno entre 13 y 16 horas vieron cómo su presión arterial nocturna disminuyó un 3,5% y la frecuencia cardíaca se redujo un 5%. Estos cambios reflejaban un patrón diario más saludable, con un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial durante la actividad diurna y una disminución durante el descanso nocturno. Y un ritmo diurno-nocturno más marcado se asocia con una mejor salud cardiovascular.

Los participantes también demostraron una mejora en el control del azúcar en sangre durante el día. Cuando se les administró glucosa, su páncreas respondió de manera más eficaz, lo que sugiere una mejora en la liberación de insulina y unos niveles de azúcar en sangre más estables.

FUENTE: TN

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