Los esteroides anabólicos androgénicos son derivados sintéticos de la testosterona. Tienen efectos anabólicos, relacionados con la producción de proteínas y el aumento de masa muscular y fuerza, y efectos androgénicos vinculados con las características sexuales masculinas.
En medicina tienen usos específicos, entre ellos el tratamiento de determinados casos de hipogonadismo, osteoporosis o pérdida muscular severa. En Argentina, los anabólicos aprobados por la ANMAT son testosterona y nandrolona, ambos de venta bajo receta y con indicaciones médicas concretas.
El problema aparece cuando se utilizan por cuenta propia para modificar el cuerpo o mejorar el rendimiento. La ANMAT también advierte sobre la compra de estos productos en marketplaces sin control, porque no existe garantía sobre su composición, dosis o ausencia de sustancias prohibidas.
El consumo abusivo puede afectar distintos sistemas del cuerpo. Entre los riesgos señalados por especialistas aparecen aumento de la presión arterial, alteraciones del colesterol, cambios en el corazón y aumento del hematocrito.
También pueden alterar el funcionamiento hormonal. Al recibir testosterona o derivados desde afuera, el organismo reduce su propia producción. Esto puede afectar la producción de espermatozoides y generar problemas de fertilidad.
Además pueden aparecer acné, caída del cabello, alteraciones hepáticas y cambios en el estado de ánimo. En mujeres pueden producir alteraciones menstruales, aumento del vello, cambios en la voz y problemas de fertilidad.
El problema también puede estar en la cabeza
Uno de los aspectos que contó Mazza fue su experiencia con la depresión. Los especialistas señalan que los anabólicos pueden modificar sistemas cerebrales vinculados con el estado de ánimo, la ansiedad, la recompensa y la regulación de la conducta.
En dosis altas y determinados contextos, su consumo se ha relacionado con irritabilidad, impulsividad, ansiedad y agresividad.
Además, abandonar los anabólicos no siempre significa que el organismo vuelva inmediatamente a producir testosterona con normalidad. Durante ese período pueden aparecer fatiga, pérdida de libido, problemas sexuales, alteraciones del sueño, ansiedad, falta de motivación y bajo estado de ánimo.
La recuperación puede variar según cada persona y extenderse durante meses.
Por eso, el uso médico de estas sustancias es diferente del consumo para conseguir resultados estéticos. La recomendación de los especialistas es no utilizarlas sin una indicación médica basada en un déficit demostrado y con seguimiento profesional.
Mazza aseguró que actualmente eligió volver a un entrenamiento y alimentación sin anabólicos y que no volvería a utilizarlos.