"Yo vi entre 10 y 15 pasajeros ensangrentados", contó el hombre de 39 años, desmintiendo así a la compañía aérea que confirmó que 4 pasajeros y 8 tripulantes sufrieron golpes."Ya habíamos cruzado los Andes. Siempre en el cruce te piden que te abroches el cinturón de seguridad. Yo estaba en la fila 31, viendo una película. De golpe, sin aviso, el avión descompensó y cayó en picada", recuerda Babato.Y agregó: "Salí despedido de mi asiento. Con la cabeza golpee el techo, hice un agujero y caí al piso. El señor que estaba adelante también la pasó mal: con su frente golpeó la pantalla de video. La chica que estaba sentada del otro lado del pasillo cayó encima mío y el bebe quedó tirado en el pasillo. El chico que estaba sentado atrás tenía la remera llena de sangre porque se abrió un compartimiento y le cayó una valija encima".Además, se quejó de la falta de asistencia de la empresa. "Andá a migraciones, agarra tu valija y ándate", le dijeron cuando aterrizó en Ezeiza. Tras ello, el hombre fue al Otamendi, donde le diagniosticaron rectificación cervical."La azafata que estaba en mi área tenía la cara completamente ensangrentada. Otras estaban tiradas en el piso, atrapadas debajo del carro que usan para el servicio de comida. Algunas se cortaron con las botellas de vino porque acababan de servir la cena", describió el hombre.