Una mujer se metió a la pileta con los lentes de contacto y quedó parcialmente ciega
Veinte minutos fue el tiempo que Emma Jenkins estuvo sumergida en la pileta del lugar donde vacacionaba con su familia. Hasta aquí, nada extraño. Pero la mujer de 39 años se metió con sus lentes de contacto puestos y, en ese tiempo, una ameba se alojó en su ojo derecho y le provocó una ceguera que solo pudo solucionarse parcialmente con un trasplante de córnea.
"No tenía idea de que era tan riesgoso usar lentes de contacto en una pileta. Me los dejé puestos para poder ver pero, al salir, noté que mi ojo derecho estaba irritado, así que me los saqué", declaró la mujer inglesa a medios locales. Para no estropear las vacaciones, decidió esperar una semana, hasta volver a su casa, para hacer una visita al médico.