Los datos de la víctima pudieron ser reconstruidos gracias a la autopsia forense que reveló puntos claves: la joven había estado atravesando un proceso lactante reciente, que fue confirmado por las características uterinas. Aunque no contaban con su rostro, porque fue desollada casi a la perfección, se pudo reconocer un tatuaje, las huellas de los pies, las piezas dentarias y las características antropológicas. Todo esto sumó para develar el misterio de la identidad. Estos datos se guardaron celosamente durante toda la jornada.
Con estos datos filiatorios la investigación abre un nuevo camino y se aproxima al sujeto (o a los sujetos) que perpetraron el aberrante crimen. Mientras la Policía sigue las pistas para encontrar los miembros del cuerpo que faltan (los brazos), la Justicia intenta determinar acciones para las próximas horas.
Yamila fue encontrada este domingo pasado, en un descampado de Callejón Blanco y Luna, en Chimbas. Aunque el criminal limpió el cadáver (lo vistió luego de haberlo apuñalado y de que la joven se desangrase) y trató de no dejar marcas ni rastros, hay optimismo entre los sabuesos sobre el esclarecimiento del hecho.