El proceso comenzó a tomar forma a partir de distintas gestiones realizadas por la provincia y la Cámara de Comercio Exterior, que tuvieron uno de sus puntos centrales durante el Simposio de Uva de Mesa realizado en Chile. Allí se mantuvieron contactos con asesores especializados y con empresas que desarrollan la genética de las variedades que actualmente tienen mayor demanda a nivel mundial.
Uno de los próximos pasos será la llegada a San Juan de representantes de esas empresas para avanzar en la metodología necesaria para importar y desarrollar nuevas variedades licenciadas.
Según explicaron desde el Gobierno, Argentina tuvo algunas experiencias con este sistema durante la década de 1980, pero su utilización fue limitada. Ahora buscan abrir una nueva etapa para que la uva de mesa provincial pueda insertarse en los mercados internacionales con variedades acordes a lo que actualmente consumen los compradores.
El secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria, Miguel Moreno, calificó el proceso como un punto de inflexión para la actividad. “Entre los presentes coincidimos en que estas medidas marcan una bisagra en la refundación de la viticultura sanjuanina”, señaló.
Moreno también destacó la experiencia acumulada en la provincia y el lugar que ocupa San Juan en el sector: “Fuimos pioneros, ya que la provincia tiene productores con los know how necesarios y somos los principales exportadores de uva de mesa”.
Variedades licenciadas y apoyo financiero
La reconversión demandará tiempo y estará vinculada al pago de royalties por el uso de las nuevas variedades. El director de Desarrollo Vitivinícola, Juan Carlos Hidalgo, explicó que se trata de un modelo ampliamente utilizado en los principales países productores.
“En los países que son los principales productores del mundo en uva de mesa, como Perú y Chile, el 75% de las variedades que exportan son variedades licenciadas”, afirmó. Desde la provincia también anticiparon que habrá acompañamiento financiero para acelerar el proceso de reconversión productiva.
El proyecto apunta así a articular al Estado con productores y empresas de genética para modificar progresivamente la oferta de uva de mesa y acercarla a las variedades que hoy tienen mayor demanda en el comercio internacional.