El consumo de drogas en menores de edad es una de las principales preocupaciones, pues los casos de jóvenes de tan solo 11 años comenzando a consumir son cada vez más frecuentes. Álamo subrayó que es fundamental detectar a tiempo a los adolescentes que se rodean de amistades peligrosas, ya que este círculo de influencia puede contribuir a su descontrol.
La comisaria también remarcó que, aunque las situaciones de menores cometiendo delitos son menores que las de adolescentes mayores de 15 años, el hecho de que los más jóvenes estén involucrados en hechos delictivos pone en evidencia la necesidad de un enfoque integral para abordar la problemática.
“La intervención temprana es clave para evitar que estos jóvenes se desvíen aún más y terminen atrapados en un ciclo de violencia y adicción que será cada vez más difícil de romper”, concluyó Álamo.
El caso que más llamó la atención ocurrió recientemente, cuando una madre de 71 años, quien pidió ayuda al ver a su hijo de 25 años herido y necesitado de atención médica, dio aviso a los efectivos policiales. La mujer, pese a la complejidad de la situación familiar, se mostró decidida a intervenir. Su hijo, con antecedentes de robo y consumo de estupefacientes, fue trasladado a un calabozo luego de solicitar una ambulancia debido a las lesiones que presentaba. “Esta madre, aunque mayor, demostró un nivel de responsabilidad inusual al pedir asistencia para su hijo, quien enfrenta no solo problemas legales, sino también una fuerte lucha contra las adicciones.”, resaltó la funcionaria.