El debate, lejos de cerrarse, llevó a que el chef y figura televisiva Christophe Krywonis consultara sobre el origen del enojo de Lozano con la diva de Telefe. Juana, sin vueltas, resumió la situación con una frase corta y precisa. “No estaba contenta de que había perdido”, en alusión al sentir de Verónica tras no haber sido premiada. Capristo sumó su punto de vista: “Un poco sí, pero no estaba de acuerdo con que le den el premio a Susana de nuevo o la sigan nominando. Si bien ella es una estrella, al igual que Mirtha, del espectáculo argentino, tal vez hay lugar para dárselo a otras conductoras y que tengan la posibilidad”. El panel coincidió en la vigencia de las figuras históricas, pero abrió la discusión sobre si la industria da espacio a nuevas referencias femeninas.
El trasfondo de la discusión remite a las declaraciones que Giménez había realizado en distintos medios, respondiendo a las críticas de Lozano y marcando su posición con la ironía y frontalidad que la caracteriza. En diálogo con Luis Ventura en Radio del Plata, Susana restó dramatismo a los dichos de Vero. “Es como una broma... Bah, no una broma, sé que lo sintió, pero, bueno, lo dijo educadamente”, relató, reconociendo que más allá del formato amable, la molestia era genuina. A pesar de la aparente cordialidad, la diva de los teléfonos se diferenció. “Yo nunca hubiera dicho eso de alguien, es horrible”, dejando en claro la frontera que marca con sus colegas, y que, en su mundo, reclamar en público un premio ajeno no está bien visto.
La controversia sumó otro episodio cuando, consultada por el cronista de LAM (América) durante la ceremonia de distinciones Honoris Causa en el Festival Internacional de Cine de la UBA, Susana volvió al ataque. “Hay chicas que se enojan. La vi a Verónica diciendo que no le cierran los números... Y bueno, ¡que aprenda matemáticas! Que hagan una auditoría en APTRA. No es mi problema. Y no la van a hacer”, disparó.
Como si hiciera falta, el fuego cruzado se avivó todavía más cuando le consultaron sobre el rumor de haber pedido no compartir mesa con Lozano durante la entrega de premios.“No, no está en mis genes”, dijo descartando cualquier jugada para evitar el contacto con su colega en la gala. La pregunta final giró en torno a si esperaba una disculpa por parte de su colega. “No, tampoco porque no dijo nada malo. Dijo: ‘Ay, bueno, siempre se lo dan a Susana Giménez. Y yo no tengo nada con la Su, pero ¿por qué se lo da?’ Tampoco es malo, es gracioso”, sentenció, restando dramatismo pero sin perder la actitud que la hizo leyenda.