Porque San Juan, para el actor, no es solamente una parada más. En medio de la conversación aparecieron las semitas, la punta de espalda, la siesta y esa vida de barrio que, según contó, todavía encuentra en distintos lugares del interior y que le resulta familiar.
Bermúdez llevaba un largo tiempo sin hacer teatro y reconoció que volver al escenario tuvo algo de reencuentro. La cena de los tontos le permitió además correrse de aquel personaje con el que buena parte del público lo identifica: el galán de las telenovelas y los papeles dramáticos.
“La verdad que lo estoy viviendo con mucha alegría, porque lo que pasa con el público es realmente fantástico”, contó. Y habló especialmente de esa experiencia que solamente puede ofrecer el teatro. “La experiencia es imbatible. En contacto con el público es imbatible con respecto a una telenovela, a una televisión, a una plataforma”, explicó.
Para Gustavo, esa diferencia está justamente en lo imprevisible. Cada función puede cambiar según la reacción de la gente. “El teatro es esta cosa del vivo, de que cada función es distinta, es increíble”, sostuvo.
En ese juego también destacó a sus compañeros de elenco, Martín Bossi y Laurita Fernández, y particularmente el manejo del humor de Bossi. “Martín tiene muy buen timing con el humor, con la actualidad, conecta muy bien con el público también”, señaló.
Y resumió lo que sucede cada noche con una frase sencilla: “Es una fiesta lo que pasa con esta obra”.
Aunque el público va a reírse, Bermúdez entiende que La cena de los tontos tiene algo más detrás de las situaciones disparatadas.
La obra pone en escena una forma bastante reconocible de relacionarnos: juzgar al otro por lo que vemos, quedarnos con la apariencia y creer que conocemos una historia sin haber intentado mirar desde el lugar de quien tenemos enfrente.
“Lo que es peor es prejuzgar al otro, no andar en los zapatos del otro, no ver cómo se vive en los zapatos del otro”, reflexionó. Su personaje, además, es quien termina llevando buena parte de esa transformación.
“Mi personaje es el más turbito de la comedia, pero tiene un lindo giro al final”, adelantó. Y ahí aparece una de las claves que, según el actor, explican el éxito de la obra: la gente se ríe, pero también se lleva algo para pensar.
Durante la entrevista también hubo tiempo para mirar hacia atrás. Bermúdez habló de su relación con la televisión, de las telenovelas y de una industria que, según su mirada, prácticamente desapareció de la pantalla abierta argentina.
“La televisión se redujo a cero”, afirmó. Su último trabajo de ficción en televisión abierta fue Somos Familia, emitida por Telefe en 2014, mientras que Los Protectores fue realizada para Disney.Para el actor, las plataformas son hoy “lo que hay”, aunque preferiría que la ficción volviera a tener un espacio fuerte en los canales abiertos.
“Me gustaría más que sea para televisión abierta, que las ficciones las pueda ver todo el mundo, no como con las plataformas que hay que pagar”, sostuvo.
Bermúdez también se refirió al momento que atraviesan la cultura y el teatro en Argentina. Y eligió una palabra antes que “ataque”: desinterés. “Yo no sé si es contra, es el desinterés. El desinterés por lo nuestro, eso es lo que yo siento”, planteó.
En ese sentido, amplió su mirada más allá del mundo artístico y habló de la falta de cuidado de distintos sectores del país. “Creo que estamos defendiendo muy poco lo nuestro, nuestra tierra, y eso nos involucra a todos”, expresó.
La conversación volvió varias veces al interior y a la experiencia de recorrer el país con una obra que, según Bermúdez, ya demostró su eficacia. “Hacer esta obra, que es tan efectiva, hacerla en gira me da mucho placer”, contó.
Y mientras hablaba de San Juan apareció inevitablemente la gastronomía. Le habían recomendado probar la punta de espalda, aunque la charla también dejó en claro que las semitas ya estaban dentro de la experiencia sanjuanina que quería disfrutar.
Gustavo Bermúdez, Martín Bossi y Laurita Fernández llegan con La cena de los tontos al Teatro Sarmiento este jueves 10 de septiembre, en una función que promete trasladar a San Juan la misma combinación de humor y complicidad con el público que viene acompañando la gira.
Y Bermúdez parece tener claro qué espera de esa noche: “Sé que les va a gustar mucho y se van a divertir y reír muchísimo”. Después de tantos años frente a cámaras, volver a escuchar la risa del público a pocos metros parece ser, para él, una experiencia difícil de reemplazar.