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El espectáculo astronómico
Aunque visualmente parecía que la Luna y Venus están a punto de tocarse, los astrónomos recuerdan que se trata puramente de una cuestión de perspectiva terrestre. En el espacio tridimensional, los cuerpos celestes permanecen separados por millones de kilómetros en sus respectivas órbitas.
De acuerdo con crónicas de divulgación publicadas por el medio chileno T13 (donde también se registró el fenómeno), el atractivo visual de la jornada fue doble. Además del gran protagonismo de la Luna —que se mostró con una fina silueta creciente tras la Luna Nueva del pasado 14 de junio—, más abajo en el horizonte se sumó un verdadero desfile planetario que incluye las luces tenues pero visibles de Júpiter y Mercurio.
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La geografía sanjuanina ofreció un escenario ideal para la observación debido a la limpieza momentánea de sus cielos hacia la cordillera. Siguiendo el reporte del Planetario, el momento óptimo para mirar al cielo fue aproximadamente a las 18.45 del miércoles.
Para disfrutar del espectáculo no se necesitó telescopios ni binoculares, aunque su uso permitió distinguir detalles de la superficie lunar y el intenso brillo plateado de Venus. Ambos astros se ocultaron rápido tras la montaña antes de que comenzara la noche cerrada.
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A nivel continental, la expectativa científica fue todavía mayor. Tal como reportaron medios locales, en una franja geográfica que abarca zonas de Sudamérica (como el norte de Brasil y Venezuela) y Norteamérica, se produjo una "ocultación astronómica". Esto significa que la Luna pasó exactamente por delante de Venus, tapándolo por completo a plena luz del día.
Si bien en San Juan no se alcanzó a observar esa desaparición total, la espectacular "conjunción" de la tarde noche bastó para garantizar una postal inolvidable.
Fotos: Matías Castro de Jáchal, José Esquibel de Capital y Karen Juarez de Capital.