Cabe destacar que durante el proceso de construcción, el edificio alcanzó un pico máximo de 130 trabajadores y un promedio estimado de 71 operarios.
En este sentido, Manzur declaró: “En breve, este nosocomio será uno de los más importantes del país y no tendrá nada que envidiarle a los mejores sanatorios privados, con el beneficio de que es público y gratuito, para la asistencia de todos los que necesiten recuperar su salud”.
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El nuevo edificio se estructura en torno a un eje norte sur, desarrollándose en tres niveles: subsuelo, planta baja y primer piso. En el subsuelo se ubican salas de máquinas, farmacia, archivos de historias clínicas y área de informática.
En la planta baja se encuentran los servicios de urgencias, sala de tomografía computada, con sus áreas complementarias y de apoyatura. Por último, en el primer piso se sitúan las atenciones de terapia intensiva y unidad coronaria.
La nueva ampliación se vincula al edificio existente a través de cuatro conectores: en planta baja con la circulación del ala norte, en planta alta con la circulación de internación de las alas norte y sur y, también en planta alta, el ala central con el área quirúrgica.
Sumado a esto, el proyecto contempla dos tipos de acceso al hospital: ingresos peatonales y vehiculares. Los primeros implican el acceso a través de amplias escalinatas y rampas con pisos antideslizantes, barandas, y señalética.
En cuanto a los accesos vehiculares, el predio cuenta con entradas para personal y servicios de abastecimiento y suministros, diferenciados totalmente del de ambulancias al Servicio de Urgencia.