En el análisis de la situación del rubro, Bacur destacó que “es el primer sector perjudicado, porque a la gente le entró pánico y empezó a dejar de pensar en sus vacaciones. Los pasajeros deberán sanar psicológicamente para poder viajar por el miedo al coronavirus, que no se va de un día para el otro, llevará su tiempo. Luego, cuando se logra una recuperación económica, lo primero que las personas hacen es dejar de viajar en momentos de crisis. Lo último es viajar, somos los primeros en sentir el cimbronazo”.
En este duro contexto, muchas personas ya tienen pagos –de forma completa o alguna parte- sus viajes nacionales o internacionales, y, hasta el momento, el panorama de aislamiento, contagio de coronavirus y apertura de fronteras, es incierto. Para estos casos, las agencias recomiendan a los pasajeros reprogramar sus viajes y no cancelarlos, debido a que por las diferentes retenciones en los contratos pueden llegar a devolver sólo una mínima fracción de lo pagado. Si bien aún el panorama es incierto, se estima que para fin de año o directamente para el 2021 se pueden comenzar a reprogramar los viajes ya pagos de forma total o parcial.
“Será un invierno largo y crudo para los trabajadores del sector, y no sólo para las agencias, sino para los hoteles, los prestadores turísticos y las empresas de transporte. Serán al menos 2 o 3 meses que serán muy duros para el sector, pero espero que sepamos caer y levantarnos rápidamente”, subrayó el presidente de la Asociación.
Actualmente, están en permanente contacto con los Ministerios de Producción, Turismo y Hacienda para poder paliar la situación, profundizando en el trabajo en equipo, tanto público como privado para salir a flote en esta compleja situación, en la que no sólo se encuentra la provincia, sino el país y el mundo entero.