En este grupo, podemos incluir a cajeros de supermercados y también a docentes. Respecto a este último caso, Sonia Belmonte opinó que "la máscara es innecesaria y lo único que provoca es que se dificulte el feedback auditivo".
Además, la profesional explicó que incluso trabajando a distancia el esfuerzo que debe hacer el docente para llegar a sus alumnos es mayor. "Cuando uno trabaja en su casa el ruido de base es más alto y hay que sumarle que, por motivos técnicos, uno debe hablar con otro volumen", manifestó.
Este tipo de esfuerzos que se deben realizar para lograr ser captados derivó, según la fonoaudióloga, en que "muchos docentes tengan disfonía". "Nadie tomó en cuenta este punto, cómo se perjudica a la voz", opinó.
A modo de prevención, Belmonte recomendó tomar agua sin tener que esperar a tener sed, no gritar, acercarse lo más que se pueda a micrófonos en caso de trabajar con dispositivos electrónicos de por medio y acudir a un médico si se detecta una carraspera por más mínima que sea.