Como la maniobra inicial de retirar las inmensas piedras del horno desde la boca principal se tornó en extremo riesgosa para los rescatistas y, sumado a esto, llegó el ocaso, el personal interviniente decidió llevar a cabo otra estrategia.
"Con dos máquinas cargadoras y una retroexcavadora, hicimos una rampa de 6 metros de profundidad al costado del horno para evitar que cayeran más piedras sobre los cuerpos", informó Castro.
Si bien esta maniobra era más acertada para llegar a los operarios enterrados, fue igualmnte insegura para los mismos rescatistas. "Sacamos las piedras en forma manual porque no podía llega la máquina y para evitar vibraciones, sino podía desmoronar todo el horno", explicó.