Según Sjaak Schulteis, un tripulante que trabajó en Lufthansa durante 30 años, un detalle en el que se fijan es si el pasajero está alcoholizado. "Si una persona aborda bajo los efectos del alcohol o de alguna droga, podemos rehusar el ingreso del pasajero. La primera impresión es en general la acertada, y negamos la entrada a cualquiera que ponga en peligro la seguridad del avión". Por su parte, Janice Bridger, una azafata en la profesión por más de 27 años, siempre trata de buscar pasajeros con una determinada característica. "Si veo a alguien musculoso, poderoso, fuerte y con un buen estado físico, memorizo su cara y el lugar donde se sienta", aseguró. "Considero a esta persona un recurso. Si ocurre un ataque en el vuelo o contra mí, ésta es la gente a la que acudo. En el caso de que fuera a necesitarlo, le pregunto de manera privada y discreta si está dispuesto a ayudar".
Myriam Mimi, una azafata de la aerolínea Condor desde 1994, afirmó: "Observo si algún pasajero está enfermo, enojado o con miedo. Es muy importante para evitar tener problemas durante el vuelo". Bridger reveló que también notan si la persona está ansiosa o con miedo a volar, por si requieren "que los reconforten". También aclaró que se fija si hay alguna persona con discapacidades ya que esto los puede "descalificar para sentarse en la fila de asientos cerca de la salida de emergencia. Necesitan estar en buen estado físico para levantar la pesada escotilla o abrir una puerta". Rama afirmó que también observa esta característica para ver si alguno de estos pasajeros requerirá asistencia extra durante una emergencia. "De esta manera, si ocurre algo, me aseguro de que no los dejemos abandonados".