Darío, papá de Pamela
Algunos vecinos lo habían visto deambulando con un semblante extrañísimo, balbuceando que se iba a mandar una macana. No se sabe aún a ciencia cierta si estaba alcoholizado o narcotizado, pero su expresión lo delataba. Ángelo entró sigiloso, pero por la puerta de adelante, como pancho por su casa. Lo que ocurre es que en la Villa Calingasta, no son habituales los robos y aún existe la costumbre de dejar la puerta abierta. Precisamente, estaba sin llave, pero, aunque no lo estuviese hecho así, Ángelo fue acusado de acosador en varias oportunidades, asique sabía cómo ingeniárselas. Se trepaba las paredes y aparecía adentro de la propiedad de la familia de su novia, como si nada.
Aunque hace tres meses se había separado de ella, no descansaba ni la dejaba en paz. Hace un mes y medio intentó suicidarse, pero no lo logró porque su víctima Pamela, y unos vecinos, lograron salvarlo de tal decisión. No obstante, ni el agradecimiento de tal gesto salvífico valió para que la dejara en paz.
“La vivía amenazando a ella y al bebé con que las iba a matar. Pamela lo denunció como tres o cuatro veces y nada. Él seguía cerca de ella”, las dolorosas palabras de Darío, el padre de la víctima, quien accedió a contar la dramática historia a sanjuan8.com, fueron contundentes.
Darío contó que gracias a su hija de 14 años ese “asesino” no mató a su propia hija “porque no la quería”. “Pamela gritaba mientras se desangraba, que ayudaran al bebé. Cuando se levantaron todos (había dos hermanos más en la vivienda, de 15 y 19 años), intentaron corretearlo, pero no lo alcanzaron”, dijo.
Justo cuando intentaba salir corriendo se chocó con la madre de Pamela y la tiró al piso. Nunca se imaginó la escena, pero su hija agonizaba en la habitación.
Pamela estuvo consciente hasta el final, dos horas después del ataque. En el hospital, en medio de sus últimas fuerzas, pidió nuevamente por su hija. Tenía proyectos que no había podido concretar por los celos de su exnovio. Ella quería terminar el secundario e iba a comenzar la escuela nocturna para hacerlo, porque su intención “era ser maestra de jardín”, confió el padre.
Ya no hay sueños, una vida se apagó. Un bebé de 3 meses se quedó sin su mamá, y su padre, pasará muchos años en la cárcel si el juez Guillermo Adárvez logra comprobar lo que hizo a las 4.15 del 23 de febrero de 2020. Otro agresor cumplió su promesa. Otro femicidio conmueve a San Juan.