La situación se descontroló rápidamente. Mientras el personal intentaba reducir a Toledo, quien vestía una remera musculosa gris y malla blanca, el otro involucrado, Sosa, se alejó unos metros, pero regresó corriendo para atacar a un policía. Y lo hizo con una brutal patada en el pecho al Cabo Lucero. La violencia no cesó ahí: Sosa, en un intento por escapar, agredió con un golpe de puntapié en la cabeza al Cabo Balmaceda, dañando su casco protector.
Pero eso no es todo. El agente Fernández Federico sufrió un ataque aún más violento: Sosa se le aferró del pantalón a la altura de los genitales, provocándole la rotura del mismo. Después de una lucha constante, ambos sujetos fueron finalmente detenidos, aunque no sin causar graves daños tanto físicos como materiales.
Los familiares de los aprehendidos intentaron interferir en el procedimiento, lo que obligó a los oficiales a trasladar a los agresores a la Comisaría 17° de Chimbas bajo una fuerte custodia.
Con las acusaciones de resistencia a la autoridad, lesiones y daño, los detenidos fueron puestos a disposición de la Fiscalía de Flagrancia, donde se inició el Procedimiento Especial de Flagrancia. Los dos sujetos quedaron bajo arresto en la Comisaría 18° de Albardón, pero no antes de firmar los correspondientes actas de notificación de derechos.