En ese camino, se encontró con una jauría (unos 7 perros) los cuales no tendrían dueño. Florencia vio a los perros e intentó huir corriendo a través del campo.
En ese momento, ella llamó a su hermano Enzo, quien es policía y estaba cumpliendo funciones en el D9, pidiéndole ayuda. Enzo salió a su rescate, en una moto, pidiéndole a su hermana que no corte la llamada; que mantenga la comunicación telefónica, quien le decía que "los perros la estaban mordiendo". Esa comunicación finalizó cuando la chica se desvaneció.
En la desesperación absoluta, Enzo recorrió la zona, y recién cerca de las 21, halló a su hermana tirada en una huella a 300 metros al Noroeste, al costado de una finca. Estaba inconsciente, pero seguía siendo mordida por los animales. Al tratar de espantarlos, los animales se dirigieron hacia el policía con el fin de atacarlo; el uniformado quien debió usar su arma reglamentaria para evitar el ataque logrando que los perros se fueran del lugar.
Enzo, con la ayuda de otros familiares, lograron trasladar a Florencia hasta la ambulancia y la llevó al Hospital de Albardón, donde falleció, por la gran cantidad de heridas en sus brazos, su torso y sus piernas.