La causa se inició a partir de dos reportes del sistema CyberTipline, emitidos por el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos (NCMEC), que detectaron actividad presuntamente ilícita vinculada con San Juan.
Uno de los reportes permitió detectar una maniobra de grooming a través de Instagram. Según la investigación, Miranda habría creado un perfil falso utilizando una cuenta asociada a su teléfono celular, bajo la identidad de una mujer llamada “Florencia Videla”.
Desde allí habría contactado a un adolescente de 16 años, con quien mantuvo conversaciones y a quien posteriormente le exigió el envío de fotografías íntimas.
El segundo reporte complicó aún más su situación. De acuerdo con la evidencia incorporada al expediente, el 6 de marzo se detectó desde una cuenta vinculada al acusado la descarga de al menos 12 videos con material de explotación y abuso sexual infantil.
Los peritajes determinaron que las víctimas que aparecían en esos archivos eran menores de 13 años, circunstancia que agravó la acusación. Además, el material habría quedado almacenado en servicios de almacenamiento en la nube, entre ellos Google Photos y Google Drive.
Con la evidencia informática y pericial reunida, la defensa no se opuso a la reconstrucción de los hechos y las partes acordaron una condena.
Miranda deberá cumplir durante el período establecido por la Justicia las reglas de conducta fijadas para conservar el beneficio de la prisión condicional. De incumplirlas, la situación podría ser revisada judicialmente.