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Confirmaron que Lita Álvarez fue asesinada: ¿Un robo seguido de muerte?

El estudio histopatológico confirmó que la jubilada murió por asfixia mecánica. La Fiscalía cambió la acusación contra los cuatro detenidos y busca determinar quién provocó su muerte.

La investigación por la muerte de Ángela “Lita” Álvarez, la jubilada encontrada sin vida en su vivienda del barrio Alberdi, en Santa Lucía, cambió sustancialmente luego de que una pericia forense determinara que no murió por causas naturales, sino por una asfixia mecánica por sofocación.

El resultado del estudio histopatológico llevó a la Fiscalía a modificar la hipótesis inicial y a solicitar que el expediente avance bajo la figura provisoria de robo seguido de muerte. Hasta ahora, los cuatro detenidos estaban vinculados principalmente con el saqueo de la vivienda.

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La investigación deberá establecer ahora quién provocó la muerte de Álvarez y qué participación tuvo cada uno de los sospechosos.

El cuerpo de la mujer fue encontrado en avanzado estado de putrefacción, una circunstancia que inicialmente dificultó establecer la causa del fallecimiento. Por ese motivo se realizaron estudios complementarios sobre distintas muestras y órganos.

El análisis histopatológico determinó finalmente que la jubilada murió por asfixia mecánica, aparentemente mediante la obstrucción de las vías respiratorias con una mano o una almohada.

Ese resultado modificó el escenario de la investigación: ya no se trata solamente de determinar quiénes ingresaron a la casa y se llevaron sus pertenencias, sino también quién intervino en la muerte de la mujer.

Cuatro detenidos y nuevas personas bajo la lupa

Los imputados son Gabriel Pozo Ale, Alexander Ariel Flores, Cristian Nahuel Videla y Nahuel Ángel Jesús Vera Riveros.

La Fiscalía, a cargo del fiscal Sebastián Gómez y la ayudante fiscal Agostina Pérez, de la UFI Delitos Especiales N° 5, sostiene que la investigación podría involucrar a alguno de los cuatro detenidos, a dos personas que todavía permanecen prófugas o incluso a alguien que aún no fue identificado.

A esto se suma un elemento que podría resultar determinante: los peritos encontraron dos perfiles genéticos diferentes en una de las manos de la víctima, al menos uno de ellos masculino. Esas muestras serán cotejadas con el ADN de los cuatro imputados.

La causa comenzó a partir del hallazgo del cuerpo y del robo de distintos elementos de la casa. Un vecino había advertido movimientos sospechosos y, en una de las escenas investigadas, dos hombres intentaban retirar una heladera con un carrito tirado por una bicicleta.

Uno de ellos logró escapar, mientras que Pozo Ale fue retenido hasta la llegada de los efectivos policiales. Cuando los policías ingresaron a la vivienda encontraron a Álvarez junto a su cama y constataron que faltaban numerosos bienes.

Las cámaras de seguridad fueron fundamentales para reconstruir parte de lo ocurrido. Los registros muestran a distintas personas ingresando al domicilio y retirando muebles, electrodomésticos, ropa y otros objetos.

La hipótesis de la Fiscalía es que el saqueo no ocurrió en un único momento, sino que diferentes personas habrían ingresado a la vivienda durante los días posteriores a la muerte.

Los estudios realizados sobre el cuerpo y el trabajo de un especialista en entomología permitieron establecer un parámetro aproximado sobre el momento del fallecimiento. La estimación ubica la muerte unos 12 días antes del hallazgo, en línea con la hipótesis inicial de los investigadores, aunque todavía no existe una fecha exacta.

Ese dato será importante para reconstruir quiénes estuvieron en la vivienda durante ese período y determinar qué ocurrió antes y después de la muerte.

Durante la audiencia realizada este jueves, la Fiscalía pidió ampliar a un año la Investigación Penal Preparatoria y mantener detenidos durante ese período a los cuatro acusados.

Las defensas se opusieron, pero el juez de Garantías León hizo lugar al planteo y dispuso un año de prisión preventiva para Flores, Vera, Pozo y Videla, reemplazando la cautelar de 45 días que estaba próxima a vencer.

La causa, así, dejó de concentrarse únicamente en el robo de las pertenencias de Álvarez. El objetivo central ahora es determinar quién la mató, cómo ocurrió y qué responsabilidad tuvo cada una de las personas que ingresaron a su vivienda.

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