La familia sostiene que Gonzalo fue asesinado de manera intencional, una postura que deberá ser contrastada con las pruebas que reúne la Justicia. La causa continúa abierta y la investigación busca determinar con precisión cómo ocurrió el hecho y qué responsabilidad tuvo cada una de las personas que se encontraban en el lugar.
En su mensaje, Agostina puso el foco especialmente en lo ocurrido después del disparo. Para la familia, todavía existen interrogantes sobre el arma utilizada, las primeras reacciones de quienes estaban en la vivienda y el momento en que se comunicó lo sucedido a los familiares.
Entre las preguntas que dejó planteadas aparecen por qué el arma habría sido ocultada, por qué algunas personas habrían dado versiones que luego cambiaron, por qué no se habría actuado inmediatamente para asistir a Gonzalo y por qué la familia fue avisada después de transcurrido un tiempo.
También pidió que se determine qué ocurrió con los menores que se encontraban en la vivienda y por qué fueron retirados del lugar después del episodio.
El reclamo familiar apunta así no solamente a establecer quién manipuló el arma, sino también a determinar qué hizo cada una de las personas presentes y si alguien pudo haber ocultado información o elementos relevantes para la investigación.
El crimen ocurrió el lunes 14 de septiembre, en inmediaciones de calle 25 de Mayo y Proyectada, en la Villa 1° de Mayo, Chimbas.
Gonzalo recibió un disparo en la cabeza y murió como consecuencia de la herida. En las primeras horas se investigó la posibilidad de que terceros hubieran ingresado a la vivienda y cometido el ataque.
Sin embargo, con el avance de las medidas investigativas esa hipótesis comenzó a perder fuerza. Las declaraciones de las personas que estaban en el domicilio fueron revisadas y surgieron elementos que llevaron a los investigadores a concentrarse en la presencia de una adolescente de 16 años, pareja de Gonzalo al momento del hecho.
La menor quedó imputada provisoriamente por un delito de homicidio agravado y la causa pasó al ámbito de la Justicia Penal Juvenil.
La investigación todavía debe establecer con precisión cómo se produjo el disparo, qué distancia existió entre el arma y la víctima, quién manipuló el arma y cuál fue la conducta de las demás personas que estaban en la vivienda.
“Con un arma no se juega”
Otro de los puntos que la hermana de Gonzalo cuestionó fue la posibilidad de que el disparo haya ocurrido en un contexto en el que los presentes estuvieran manipulando el arma.
Para la familia, esa explicación no resulta suficiente frente al desenlace fatal. Agostina remarcó que un arma de fuego no puede ser considerada un elemento para jugar o manipular sin consecuencias y reclamó que las circunstancias sean determinadas judicialmente.
Su planteo también apunta a establecer qué sucedió inmediatamente después del disparo y si hubo decisiones que pudieron haber dificultado el esclarecimiento del caso.
La investigación analiza además la situación de otras personas que estaban en la vivienda, especialmente a partir de las diferentes versiones aportadas durante las primeras horas.
En ese marco, la Justicia evalúa si podría existir responsabilidad de personas mayores de edad por un eventual encubrimiento, aunque esa situación dependerá de lo que logren determinar las pruebas y de la conducta concreta atribuida a cada una.
También fueron incorporados al análisis los registros de cámaras de seguridad, que forman parte de las medidas destinadas a establecer si efectivamente hubo personas externas que ingresaron al domicilio, como se había planteado inicialmente.
“No queremos venganza”
El reclamo de Agostina no se presentó como un pedido de represalia contra quienes estuvieron aquella noche. Por el contrario, la familia insiste en que busca conocer qué ocurrió y que cada eventual responsabilidad sea determinada dentro de la Justicia.
El pedido llega mientras la investigación continúa y después de que el caso cambiara de rumbo respecto de las primeras hipótesis.
Para la familia de Gonzalo, todavía quedan demasiadas preguntas abiertas. Y el objetivo, según expresó su hermana, es que se reconstruya toda la noche del crimen, se conozca qué ocurrió con el arma y se determine qué responsabilidad tuvo cada una de las personas que estaba en la vivienda.
La causa continúa en investigación y las responsabilidades penales todavía deben ser determinadas por la Justicia.