Según su perfil de LinkedIn, Rico era ingeniero en Telecomunicaciones y desarrollaba su carrera en el sector de las energías renovables. Trabajó en empresas dedicadas a la energía solar y eólica, además de ejercer como docente auxiliar en la Universidad Nacional de San Juan, provincia de donde era oriundo. Un mes antes del crimen, el hombre había comenzado un nuevo puesto de trabajo como ingeniero de proyectos.)
De acuerdo a lo que informó el medio local El País, el portero del edificio donde se alojaba aseguró que vivía ahí desde hacía cuatro años, pero no era muy conocido entre los vecinos dado que viajaba mucho por cuestiones laborales.
El homicidio se conoció a raíz de un llamado que alertaba sobre un intenso olor a un producto químico que provenía de un departamento del sexto piso del edificio. Luego de tocar la puerta y que nadie respondiera, los Bomberos de Madrid ingresaron por una ventana y lo encontraron tendido en el suelo.
El personal de servicio de emergencias iniciaron maniobras de reanimación durante 45 minutos porque comprobaron que la víctima estaba en un paro cardiorrespiratorio. Sin embargo, no lograron salvarle la vida y más adelante la autopsia determinó que había recibido 13 puñaladas en el abdomen, la espalda y la zona del omóplato.
Los rescatistas sintieron un fuerte ardor en los ojos mientras se realizaba el operativo, lo que llevó a los investigadores a constatar que el agresor habría utilizado gas pimienta durante el ataque. La Policía también secuestró un cuchillo de unos 20 centímetros en el lugar.
La investigación quedó en manos del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional, quienes concluyeron que el presunto responsable podría ser un hombre de 65 años, identificado como A.J., cuya esposa, de 50 años, había manifestado su intención de separarse.
La principal hipótesis analiza que el sospechoso creyó que existía un tercero en la relación y llegó a la conclusión de que Rico era su amante debido a que ambos iban al mismo gimnasio. Sin embargo, los investigadores descartaron hasta el momento la existencia de un vínculo entre ambos.
El día después del episodio, el agresor fue hallado muerto tras arrojarse al vacío en la zona conocida como Charco de la Olla, lo que frenó la investigación.