Los informes elaborados por profesionales de psicología y del área de asistencia social, en el marco de la intervención del organismo de Niñez y Adolescencia, determinaron que el lugar donde se encontraba la adolescente era provisorio y no reunía las condiciones adecuadas para una estadía prolongada. A partir de esa evaluación, se dispuso el traslado.
La defensora de la joven, María Filomena Noriega, aclaró que no dará a conocer el nuevo sitio por razones de seguridad y protección de su defendida. Sí confirmó que el nuevo espacio le permitirá continuar con su plan educativo y mantener garantizado ese derecho.
En paralelo, la defensa había solicitado prisión domiciliaria con contención familiar y restricciones judiciales, pedido que por ahora no fue concedido.
El episodio ocurrió en la noche del 14 de septiembre, en una vivienda ubicada en la zona de calle 25 de Mayo y Proyectada, en Chimbas. Quinteros recibió un disparo de arma de fuego en el rostro y murió a causa de la herida.
En un primer momento, la investigación apuntó a un supuesto ataque de dos personas encapuchadas que habrían ingresado al domicilio. Sin embargo, la autopsia cambió completamente el rumbo. Los peritos establecieron que el proyectil ingresó por el maxilar izquierdo y salió por el sector derecho del cuello, y que el disparo habría sido efectuado a corta distancia, lo que descartaba la hipótesis del ataque externo.
A partir de esos elementos, los investigadores concentraron la atención en la novia de la víctima, que estaba presente en el lugar al momento del hecho. La adolescente fue imputada por homicidio agravado por el vínculo y por el uso de arma de fuego.
Hasta el momento, la joven no declaró ante la Justicia. Trascendió, sin embargo, que en declaraciones sin validez judicial sostuvo que “todo fue un accidente”, una versión que la investigación deberá evaluar y que el juez Toro tendrá que dilucidar a medida que avance la causa.
Por Gabriel Rotter.