Adentro de la tumba de Jesús, Milei encendió una vela conmemorativa en memoria del primer Papa argentino.
Y a continuación, el jefe de Estado hizo un minuto de silencio en tributo a Francisco.
Antes de abandonar la Iglesia del Santo Sepulcro, Milei escribió un mensaje personal de respeto y reconocimiento hacia la figura de Su Santidad. Francisco no compartía sus ideas económicas, pero siempre rescató su honestidad intelectual.
La delegación presidencial fue custodiada por la Policía Federal y las fuerzas de seguridad de Israel. Milei y su comitiva llegaron caminando por el barrio cristiano, y fueron recibidos por el fraile argentino Marcelo Cicchinelli, Guardián Superior del Convento de Santa Catalina, en la Basílica de la Natividad de Belén.
A la salida del Santo Sepulcro, la custodia israelí le pidió al presidente una foto de recuerdo. Milei dijo que sí, y después saludó a un niño que tenia una bandera de la Argentina.