A grandes rasgos, el texto apunta a simplificar el sistema legal, recortar normas acumuladas durante décadas y reducir lo que el oficialismo define como un exceso de intervención estatal. Para eso, plantea la derogación de leyes como, por caso, aquella que autoriza las emisiones de televisión a color. Está claro que la norma queda totalmente desactualizada.
Otra ley que se deroga, que para Sturzenegger merece ser tildada de “ridícula”, es la que establece el uso de la microfilmación para guardar documentos gubernamentales junto con aquella que otorga un premio en metálico a quien descubra una mina de carbón.
Asimismo, el proyecto derogar la ley que crea el “carnet de mochilero” que, se supone, es obligatorio para quienes viajen “a dedo”. Entre los fundamentos, Sturzenegger señala que, si bien “parece inofensivo, buscaba poner en falta a quien transitaba libremente por el territorio nacional”.
El Gobierno también pone la lupa en la Ley N° 19.787, sancionada en 1972, durante el gobierno de facto de Alejandro Lanusse, en la que se declara de interés nacional la difusión de la “música argentina".
Los argumentos a favor de la ley de hojarasca
El libertario “Bertie” Benegas Lynch fue uno de los defensores de la Ley Hojarasca. Durante su discurso, el libertario planteó que la derogación de las leyes “pone en evidencia el penoso paradigma de lo que es ser un legislador. El paradigma predominante en la mayoría de los cuerpos legislativos del país es que creen que estamos para guiar, controlar, auditar, monitorear, para intervenir y -por supuesto, esta no se la pierden nunca- para gravar cada paso del ciudadano, haciéndole la vida absolutamente imposible”.
Más adelante, el presidente de la comisión de Presupuesto y Hacienda señaló: “Las regulaciones, las leyes, las normas son para proteger la vida, la libertad y la propiedad. El derecho no es para cualquier cosa”, además de cuestionar que se mida “la calidad legislativa con la cantidad legislativa”.
A su turno, el oficialista Santiago Santurio señaló: “Ese modelo de Estado presente, asfixiante, lo único que hizo es asfixiar a los argentinos. Había un burócrata que se creía un mesías, que se tenía que meter a dirigir la vida de los argentinos. Lo único que estaban pidiendo era que los dejen de asfixiar”.
Y acotó: “Esta normativa y esta ley van ese camino, como todas las normas que nosotros presentamos, porque nosotros tenemos un modelo de país claro”.
Finalmente, el proyecto se aprobó y fue girado al Senado. Además de Unión por la Patria, la "lilita" Mónica Frade, votaron en contra de la iniciativa. En tanto, las abstenciones fueron del interbloque Unidos, que conduce Gisela Scaglia.