En tanto, de las reuniones que Español mantuvo con algunas compañías, trascendió que el objetivo del Gobierno fue marcarles que la mesa de coordinación de precios sigue más firme que nunca y que no se puede pasar ningún aumento sin previamente acordarlo con la secretaría. Además, agregaron las fuentes, se pidió “mucho compromiso con los programas de gobierno, para que estén bien abastecidos” y comenzaron a revisar la propuesta de Precios Cuidados, que debe renovarse el 7 de octubre.
Pero mientras el Gobierno se concentra en seguir controlando los precios en el canal moderno (las grandes cadenas), la inflación en los autoservicios y almacenes de barrio tiene vuelo propio. Y las diferencias entre lo que un consumidor puede pagar un mismo producto en un gran supermercado y un comercio de cercanía llega, en promedio, a los 20 puntos, según un relevamiento que realiza la consultora Scentia y que compara los precios de 1044 ítems en ambos canales.
La brecha siempre existió, pero históricamente fue de entre 6 y 7 puntos, recordó el titular de la consultora, Osvaldo del Río, ante la consulta de Infobae. “Entre lo que sucedió con Precios Máximos -que congeló los precios en las cadenas y el programa nunca se cumplió en el canal tradicional-, más algunas limitaciones que siguen existiendo en las listas de los supermercados, sumado a las acciones de descuentos que realizan, hacen que la distancia sea de 20 puntos hoy”, explicó el directivo.
De acuerdo con el Indice de Precios de Productos Empaquetados (IPE), que mide la evolución de los mismos 1044 productos en ambos canales, mientras que los aumentos en los primeros ocho meses del año acumularon 20,8% en las grandes cadenas, en los autoservicios independientes los incrementos treparon a 28%. ¿Qué quiere decir esto? Que mientras que el Gobierno controla que los proveedores no envíen a las grandes cadenas aumentos bimestrales superiores a un dígito -de hecho, el último, de máximo 9%, rigió para agosto y septiembre-, las empresas recuperan rentabilidad con el canal tradicional, en donde el control es inviable.
Mientras que los aumentos en los primeros ocho meses del año acumularon 20,8% en las grandes cadenas, en los autoservicios independientes los incrementos treparon a 28%
Como paliativo, a sabiendas de que lograr lo que logran en las cadenas en 20.000 bocas es prácticamente imposible, la secretaría de Comercio lanzó meses atrás el programa “Súper cerca”, que consiste en una canasta de 70 productos con precio fijo en la etiqueta para que se comercialice en los locales de cercanía. Si bien desde el Gobierno manifestaron estar conformes con su performance, el programa está lejísimo de estar presente en todos los almacenes y comercios de barrio del país.
Esta situación, aprovechada por las empresas que no pueden aumentar lo que pretenden en el canal moderno, les genera a los grandes supermercados un menor abastecimiento que el promedio histórico, ya que “hay compañías que no entregan todos los productos porque mandan mucho más volúmenes a los almacenes y autoservicios por el diferencial de precio”, dijeron fuentes del supermercadismo.
La cada vez mayor brecha entre los precios de ambos canales contribuyó, en gran medida, a que las ventas en las grandes cadenas estén creciendo en forma interanual y que, por el contrario, las del canal tradicional sigan en caída. Los datos de agosto, por ejemplo, muestran que mientras que los volúmenes en los súper treparon 5,1%, en autoservicios y almacenes cayeron 4,1%. También inciden las diferentes bases de comparación del año pasado.