Además, las fuerzas federales estarán detrás de las vallas que se ubicarán en los alrededores del Congreso, para evitar el contacto directo con los manifestantes. “Las Fuerzas de Seguridad tienen que, en la medida que sea posible, pacificar y recuperar el control de las calles. Puede haber heridos en ese proceso, tanto en el grupo de los agentes como en los que están cometiendo un delito”, argumentaron en Balcarce 50.
En ese sentido, el oficialismo quiere evitar una situación similar a la que vivió Pablo Grillo, el fotógrafo que sufrió una fractura de cráneo tras el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno que disparó la policía.
Sin embargo, integrantes del Ejecutivo buscan alejar al oficialismo de las responsabilidades: “La mejor forma de evitar ser herido en una marcha es no intentar atacar a nadie, y correrse del medio si ves que se arma lío. Si no se respeta esa consigna, dudo mucho que pueda evitarse”.
Es por eso que aseguran que se reprimirá a las personas que intenten derribar las vallas y se usarán camiones hidrantes para dispersar la manifestación en caso de que ocurra un enfrentamiento.